
El mensaje central de la Biblia es el evangelio, o las buenas nuevas de salvación
por la persona y la obra de Jesucristo. El apóstol Pablo nos proporciona el más
preciso sumario de lo que es el evangelio: Jesús, el hombre, quien es también Dios,
murió en la cruz en nuestro lugar, pagando la penalidad de nuestros pecados; tres
días después el volvió a la vida conquistando al pecado y a la muerte y suministrando
el regalo de la salvación a todo aquel quien cree solamente en El para vida eterna.
(1 Corintios 15.1-4)
Bíblicamente una persona tiene que nacer de nuevo para obtener la vida eterna (Juan 3.3); reconociendo la seriedad de su condición de pecador frente a Dios (Romanos 3.23); sabiendo que su destino es la muerte eterna (Romanos 6.23). La confesión sincera de sus pecados y el invocar a Dios por salvación (Romanos 10.3), según el evangelio, aseguran la conversión y adopción como hijo de Dios (Juan 1.12)
