
Las Escrituras
Creemos que las Escrituras del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento fueron completamente y verbalmente inspiradas de Dios y son inerrantes y por lo tanto son la autoridad suprema de la fe y de la vida.
(Lucas 24.25; Juan 10.35; 2 Timoteo 3.15-4.2; 2 Pedro 1.15-21;)
Dios
Creemos en un Dios, Quien es un Espíritu personal y eternal, perfecto e inmutable en todos sus atributos. Este Dios singular existe en tres Personas, imposible de división pero capaz de distinción como Padre, Hijo y Espíritu Santo; todos teniendo precisamente la misma naturaleza y los mismos atributos y todos siendo digno del mismo honor, confianza y obediencia.
(Deuteronomio 6.4; Salmo 90.1-2; Mateo 3.16-17; Juan 4.24; Santiago 1.17)
Jesucristo
Creemos en Jesucristo, Dios el Hijo, nacido de la virgen María. También creemos que fue Él Quien hizo expiación por los pecados una vez para siempre por el sacrificio de Él mismo en la cruz. Creemos en Su resurrección corporal, en Su ascensión al cielo, y en Su vida presente ahí como el Sumo Sacerdote y Abogado en nuestro favor.
(Mateo 1.18-25; Lucas 24.5-7, 36-40; Juan 1.1; Hechos 1.9-10; Hebreos 1.1-10; 5.1-10; 9.26-28; 1 Juan 2.1-2)
El Espíritu Santo
Creemos en Dios el Espíritu Santo, Quien provino del Padre y del Hijo para convencer al mundo y para regenerar, santificar, confortar y sellar para siempre a los que creen en Jesucristo. Creemos que cada creyente es bautizado en el cuerpo de Cristo por el Espíritu Santo al momento de su conversión, que el Espíritu Santo entra y habita en cada creyente en ese momento y que el Espíritu llenará y dará poder a cada creyente que se rinde completamente a Dios.
(Juan 15.26; Juan 16.7-11; Romanos 8.9; 1 Corintios 3.16; Efesios 1.13-14; 5.18)
Satanás
Creemos que Satanás es un ser real y personal quien es carente de la verdad. Creemos también que es el dios de este mundo quien ha cegado los ojos de quienes no creen y que está combatiendo continuamente contra los cristianos.
(Juan 8.44; Hechos 26.18; 2 Corintios 4.4; Efesios 6.11-12; 1 Pedro 5.8)
Salvación
Creemos que la salvación es del Señor y basada en el mérito de la sangre derramada de Jesucristo. La salvación es un regalo que excluye cualquier merito posible basado en las obras. Creemos que Dios es completamente soberano y que en su soberanía creó al hombre con una voluntad libre. Creemos que la salvación primeramente involucra un reconocimiento arrepentido de la condición pecaminosa y su paga. Además, creemos que la salvación involucra una fe específica puesta en Jesucristo solamente y en su sacrificio suficiente sobre la cruz del Calvario. Creemos que el sacrificio de Cristo fue hecho por los pecados de todo el mundo. Creemos que a los que han sido renacidos se les ha dado el poder de ser hecho los hijos de Dios. Ellos, pues, han pasado de muerte a vida y no están bajo ninguna condenación en el presente o en el futuro.
(Juan 1.12; 3.16; 5.24; Romanos 3.23; 6.23; 5.8; 8.1; 10.9-13; 1 Corintios 15.1-4; Efesios 2.8-9; Tito 2.11; 3.5; Hebreos 10.10; 1 Juan 2.2; 5.13)
La Segunda Venida del Señor
Creemos que el regreso del Señor Jesucristo será corporal, personal y visible; que en tiempo será premilenial y pretribulacional. Cuando vuelva, todos los creyentes vivos o muertos serán transformados instantáneamente y traspuestos para recibir al Señor en el aire.
(Hechos 1.11; Filipenses 3.20-21; 1 Tesalonicenses 4.13; Santiago 5.7-8)
La Iglesia
Creemos que el Señor Jesucristo fundó la iglesia, la comisionó y que una iglesia es un grupo de creyentes bautizados en quien mora Cristo, bajo la disciplina de la Palabra de Dios, organizado para el evangelismo, la educación, la alabanza, y la administración de las ordenanzas. Cada iglesia local debe ser auto gobernada siendo guiada por el pastor y gobernada por los miembros de la congregación. Esta iglesia local debe ser completamente independiente de cualquiera otra iglesia u organización pero completamente dependiente en el Señor. La única autoridad sobre ella es Cristo y la Palabra de Dios.
(Mateo 16.16-18; 28.19-20; 2 Timoteo 3.16)
Las Ordenanzas
Creemos que las dos ordenanzas que acompañan el evangelio son el Bautismo del Creyente y la Cena del Señor. El bautismo, siguiendo la fe en Cristo, es por inmersión en agua y simboliza la identificación del creyente con Cristo en Su muerte, sepultura, resurrección y nueva vida. La Cena del Señor debe ser observada como un memorial de la muerte de Cristo. Los elementos simbolizan su cuerpo quebrantado y su sangre derramada.
(Mateo 28.19-20; Romanos 6.3-4; 1 Corintios 11.23-32)
El Destino de los Salvos
Creemos que las almas de los que han confiado en el Señor Jesucristo para la salvación al morir pasarán inmediatamente a Su presencia para quedarse ahí en felicidad consciente hasta la resurrección corporal a Su regreso cuando el alma y el cuerpo, reunidos y transformados, serán asociados con Él en su gloria para siempre.
(II Corintios 5:1-8;. Lucas 16:19-31; I Tesalonicenses 4:13-18;. Corintios 15:35-53)
El Destino de los Perdidos
Creemos que las almas de los incrédulos se quedan después de la muerte en infelicidad consciente hasta el juicio final del Gran Trono Blanco al fin del milenio, cuando el alma y el cuerpo serán reunidos y lanzados en el Lago de Fuego, no para ser aniquilados, sino para ser castigados con destierro eternal de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.
(Marcos 9.42-50; Lucas 16.19-31; 1 Tesalonicenses 1.9; 2 Pedro 2.9; Apocalipsis 20.11-15)
Declaración de Separación
Creemos en la separación Bíblica para ser apartados del mundo, pecado, carne y Satanás y para ser separados para alabanza de su Gloria y la promoción del evangelio.
(Romanos 12.1-2; Gálatas 2.20; 5.24; 6.14; Efesios 1.6, 12; Filipenses 1.20-21; Juan 2.15-17)
